
El municipio de Pilar, al enterarse sobre la existencia de una cancha de golf hecha por los vecinos de un barrio pobre de la zona, ubicada en un extenso terreno baldío de ese partido del norte del Gran Buenos Aires, que ayer dio a conocer Crítica de la Argentina, se comprometió a tomar cartas en el asunto y a ayudar en su sueño a los jóvenes que llevan adelante el insólito emprendimiento deportivo. Su intendente, Humberto Zuccaro, dio la orden expresa de arreglar el predio y acondicionarlo para que los vecinos puedan practicar como se debe su pasión por un deporte que se identifica con sectores acomodados, y no entre basura y cajas de “tetra” de vino con que marcan los ocho hoyos, como sucede ahora.
La idea es crear, con el impulso del municipio, una ONG deportiva. La noticia también generó una fuerte repercusión en mucha gente que, conmovida por la historia de espíritu deportivo frente a la adversidad, se movilizó para darle una mano al Línea Golf Club. Durante la mañana de ayer, llegó a la redacción de este diario un juego de palos completo donado por un lector. Hasta ahora sólo tenían cuatro palos. Otro lector, un empresario de José C. Paz, se comunicó con Ezequiel González, 22 años, el joven pintor desocupado que está al frente del club, para comunicarle que va a donarle otros elementos de golf.



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